Cantón

PADRE FREDDY FUE NOMBRADO CIUDADANO DISTINGUIDO DEL CANTÓN

Autor | Sección Cantón | 17 Jan, 2017

EL SACERDOTE DE LOS MÁS NECESITADOS

“En el caminar de nuestra vida todo fue un aprendizaje”. Así resume el padre Freddy Chacón un ideario que se ha formado durante 59 años de sacerdocio.

El pasado 4 de noviembre, el Concejo Municipal de Desamparados nombró a Alfredo Chacón Serrano conocido como el padre Freddy, Ciudadano Distinguido del cantón.

Vivir diagonal a la Iglesia Católica, le permitió a aquel niño comenzar en los caminos de la fe desde los 5 años. Sin poder llegar al altar, por su altura, ya era monaguillo. Y así fue creciendo junto al padre Monseñor Rubén Odio, su mentor y guía.

De aquellos primeros años, el padre Freddy atesora los cimientos familiares. “La familia es donde el ser humano va creciendo, recibiendo el amor, el cariño, el afecto y la ternura”.

Fue su abuela materna la que le enseñó las primeras oraciones y era común en su casa la unión de todos en torno al Santo Rosario.

En la vida del padre Freddy hubo un acontecimiento que él no olvidará. “Estaba muy niño cuando llegó el párroco de Desamparados, Rubén Odio Herrera, y me preguntó: ¿Freddy qué quieres ser cuando grande?, y yo le respondí: sacerdote. ¿Para qué? Para ganar mucha plata, le dije. Pero los sacerdotes no ganamos mucha plata. Ganamos almas para Dios, expresó el padre Rubén Odio. Y esas palabras quedaron grabadas en mí para siempre”.

El padre Freddy recuerda a Desamparados por ser un pueblo cristiano donde todos se esforzaban por vivir en fe, transmitiendo a los niños valores. “Era normal asistir a misa todos los domingos y confesarnos los primeros jueves de cada mes”.

Trabajó en una cantina en Desamparados y como ayudante de linotipo en la imprenta Borrasé donde se imprimía La Prensa Libre. En ese tiempo, estudiaba de noche en el Colegio Omar Dengo donde terminó su secundaria. De la cantina en Desamparados nació una vocación que lo distingue: su trabajo permanente con los drogadictos y enfermos alcohólicos, algo que sin duda ha caracterizado su sacerdocio.

Bailarín y buen cocinero, cuando el Padre Freddy dijo que ingresaría al Seminario, una amiga suya le dijo: Freddy si usted entra al Seminario yo entro al convento. Y otro le dijo: si usted se hace sacerdote, yo me hago Papa.

Pero su vocación estaba marcada, y la disciplina que muchos no creían soportaría en el Seminario le hicieron sacerdote, y cura párroco de Desamparados.

Sin duda la figura de Monseñor Odio Herrera, marcó su vida. “Con él hice mi primera comunicación. Cuando estaba en el Seminario lo nombraron obispo y él me ordenó sacerdote. Un año y medio después, falleció”.

Un trabajador incansable por los más necesitados llevándoles un mensaje de salvación y esperanza, ese es el padre Freddy, nombrado ciudadano distinguido. Y con orgullo concluye: “Le doy gracias a Dios por haber nacido en Desamparados”.